El Aloe vera, conocido también como sábila, es utilizado desde los egipcios por sus efectos terapéuticos y cosméticos.

Fueron los árabes los que expandieron el cultivo por España, debido a que consideraban la planta un símbolo religioso. Y fue en oriente donde comenzó su uso como planta medicinal.

Una planta medicinal es un ser orgánico que permite prevenir y curar alguna enfermedad del ser humano. Estas se pueden tomar en infusiones o aplicar como cremas.

Las plantas medicinales tienen elementos, o principios activos, que actúan con nuestro organismo. En la industria farmacéutica se aísla alguno de estas sustancias con actividad biológica para hacer cremas y medicamentos, sin embargo, estos se encuentran interactuando con otras sustancias en las plantas medicinales.

El gel de Aloe vera es una fuente de nutrientes esenciales, Calcio, Magnesio, Potasio, con multitud de componentes bioactivos como el ácido ascórbico o vitamina C, tocoferoles o vitamina E y compuestos fenólicos que están asociados con la reducción del envejecimiento, de las enfermedades cardiovasculares y con la carcinogénesis.

Aportando una cantidad de vitamina C superior que la naranja.  Se utiliza en tratamientos para las úlceras gástricas, gastritis, síntoma del intestino irritable y la enfermedad de Crohn.

El Aloe vera disminuye los niveles de glucosa en sangre disminuyendo el tamaño de los adipocitos, que son las responsables de la formación del tejido graso, por lo que es efectivo para tratamiento de diabetes de tipo II que aparece por factores genéticos o por sobrepeso y el sedentarismo.

Además, incorporando el jugo de Aloe vera en nuestra dieta estamos protegiendo nuestro sistema inmunológico al aumentar las defensas y protegiéndonos de catarros, alergias…

Todo esto sin olvidarnos de los beneficios a nivel dérmico, pues el Aloe vera es mundialmente conocido por su utilización para combatir el acné, en problemas de dermatitis, para tratar la psoriasis o la sequedad de la piel. Sirve como componente esencial en cremas antiestrías, anticelulíticas y para la cicatrización de heridas.

El Aloe vera, conocido también como sábila, es utilizado desde los egipcios por sus efectos terapéuticos y cosméticos.

Fueron los árabes los que expandieron el cultivo por España, debido a que consideraban la planta un símbolo religioso. Y fue en oriente donde comenzó su uso como planta medicinal.

Una planta medicinal es un ser orgánico que permite prevenir y curar alguna enfermedad del ser humano. Estas se pueden tomar en infusiones o aplicar como cremas.

Las plantas medicinales tienen elementos, o principios activos, que actúan con nuestro organismo. En la industria farmacéutica se aísla alguno de estas sustancias con actividad biológica para hacer cremas y medicamentos, sin embargo, estos se encuentran interactuando con otras sustancias en las plantas medicinales.

El gel de Aloe vera es una fuente de nutrientes esenciales, Calcio, Magnesio, Potasio, con multitud de componentes bioactivos como el ácido ascórbico o vitamina C, tocoferoles o vitamina E y compuestos fenólicos que están asociados con la reducción del envejecimiento, de las enfermedades cardiovasculares y con la carcinogénesis.

Aportando una cantidad de vitamina C superior que la naranja.  Se utiliza en tratamientos para las úlceras gástricas, gastritis, síntoma del intestino irritable y la enfermedad de Crohn.

El Aloe vera disminuye los niveles de glucosa en sangre disminuyendo el tamaño de los adipocitos, que son las responsables de la formación del tejido graso, por lo que es efectivo para tratamiento de diabetes de tipo II que aparece por factores genéticos o por sobrepeso y el sedentarismo.

Además, incorporando el jugo de Aloe vera en nuestra dieta estamos protegiendo nuestro sistema inmunológico al aumentar las defensas y protegiéndonos de catarros, alergias…

Todo esto sin olvidarnos de los beneficios a nivel dérmico, pues el Aloe vera es mundialmente conocido por su utilización para combatir el acné, en problemas de dermatitis, para tratar la psoriasis o la sequedad de la piel. Sirve como componente esencial en cremas antiestrías, anticelulíticas y para la cicatrización de heridas.

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